Territorio natural Casanare Una coproducción del canal público y Endémica Studios, que sumerge al espectador en el mundo animal y las costumbres de una región altamente diversa, en estreno el viernes 10 de diciembre a las 9 de la noche.

Muestra la riqueza de la fauna, la flora y las costumbres de los habitantes de este hermoso y exótico departamento de la Orinoquía, que abre las puertas a “este grande tesoro que los llaneros queremos”, como dice el estribillo de Pajarillo no pierdas vuelo, de Fabio Quintero ‘El Yopo’, folclorista casanareño, cuyos cantos de vaquería se despliegan a lo largo de un emotivo y esperanzador relato. No en vano, en enero pasado The New York Times, en su especial Los 52 lugares para amar en 2021, incluyó a los Llanos Orientales como un lugar de inspiración, deleite y tranquilidad, destacando la biodiversidad nativa, la cultura ganadera, las vastas praderas y el tesón de sus habitantes, cualidades que están ampliamente captadas en este documental de historia natural, de algo menos de una hora de duración.


Mientras las cámaras y drones danzan rítmicamente en el documental, sobre ríos, montañas, esteros, sabanas inundables, que parecen eternas, y hatos sin límites, las voces de Catalina Plata y Cachi Ortegón, describen el Casanare como un enclave natural sorprendente con increíbles especies de fauna y flora, habitado por el llanero, quien con sus expresiones y manifestaciones culturales brinda una idiosincrasia auténtica al majestuoso paisaje que roba el aliento. “Casanare es un lugar lleno de creencias, de mitos, de historias, de espantos, de remedios con plantas, con animales, un lugar con mucha magia y todo se debe a ese entorno natural en el que viven. Son sitios muy grandes con una diversidad enorme, con muchos animales, mucha agua, mucha oscuridad en la noche y sobre todo muchas historias”, asegura su director Jean Loui Camacho Muete, quien comparte el rol con Carlos Rincón Calú.

El realizador audiovisual describe el documental como “un retrato de la estrecha relación que tiene el llanero con la naturaleza, con los animales, con los ciclos lunares, con las inundaciones y las sequías, con todo lo que lo rodea. Buscamos exaltar como los habitantes de esta zona se adaptan a su entorno para llevar su vida, su rutinas, para encontrar su modo de vivir y de trabajar”. Una de esas personas es Karen Daniela, una niña intrépida que además permite ver el Llano con una mirada femenina. “A Dani la conocimos en un trabajo anterior que hicimos para una fundación. Es una niña muy particular que siempre está haciendo cosas, monta a caballo, sabe ordeñar y arriar vacas, sabe limpiar o acorralar chigüiros, también nada. Tiene una fuerte relación con la naturaleza, así que era imposible no acercarse a ella y preguntarle sobre el territorio”. Esta niña, además, rompe con sus opiniones todos los estereotipos establecidos para una jovencita, lo que sin duda enriquece también el documental. “Ella representa esa esencia llanera, con su manera de pensar y sus sueños, con el arraigo por su cultura y su anhelo de estar ahí, siempre en su llano”.

Algo que también muestra Territorio natural Casanare es que es la zona del país más rica en fauna. “Puedes caminar quince o veinte metros y ya te encuentras con un estero donde tienes una gran variedad de aves, chigüiros, babillas, o ver rastros de un jaguar… o ir por una carretera en una camioneta y que de repente se te cruce un puma, o salir al amanecer a caminar por un bosque y encontrarte con monos aulladores. Es un paraíso para quien quiera documentar la fauna silvestre”. Finalmente, Jean Loui asegura que el haber logrado un equipo de trabajo con personas de la región fue un factor determinante para lograr finalizar este documental y afirma que su mejor manera de retribuirles es adelantar más proyectos con ellos y ayudarles a gestionar otros que permitan seguir conservando y preservando el territorio. Este documental cuenta con la producción de Laura Gómez Unda y Tatiana Vila Torres y con el aporte creativo del guionista Andrés Lopera SánchezDatos claves del Casanare· Posee la mayor biodiversidad del norte de Suramérica. En la región, coexisten múltiples ecosistemas, siendo el Piedemonte Llanero (transición entre la cordillera Oriental y el Llano propiamente dicho) y las sabanas inundables o esteros, fuentes importantes para la fauna y flora de la zona. · La sabana permanece inundada durante ocho meses al año, convirtiéndose en el segundo enclave húmedo con mayor productividad del neotrópico (zonas ricas en bejucos y vegetación variopinta). Contiene casi la mitad de los humedales temporales y permanentes del país, generando fuentes de agua ricas y abundantes que beneficia a la flora, a los animales y por supuesto, a los llaneros. · En su territorio abundan ejemplares como el gavilán garrapatero, el rayador americano, la garza real, el garzón soldado (cigüeña enorme), la garza rosada o espátula, por su pico en forma de cuchara; el caracara, el mochuelo, el gavilán cienaguero, Martín pescador y el sirirí tijereta.