La temporada de vacaciones incrementa el tiempo al aire libre, los viajes a climas cálidos y la exposición prolongada al sol. Aunque el uso de protector solar se ha vuelto parte de la rutina de muchas personas, la evidencia científica reciente confirma que no basta con elegir un SPF alto. La piel necesita una protección más completa y estable, especialmente en épocas del año en las que la radiación se vuelve más intensa y las actividades en exteriores aumentan considerablemente.

En los últimos años, la Unión Europea ha fortalecido sus lineamientos de fotoprotección al elevar la protección mínima recomendada de SPF 6 a SPF 15 y exigir una mayor proporción de protección UVA frente a UVB. Estos ajustes responden a un consenso científico que demuestra que la radiación UVA (responsable del envejecimiento prematuro, las manchas y parte del daño acumulativo) está presente incluso en días nublados y actúa de forma continua a lo largo del año.
El comportamiento del consumidor en América del Sur también refleja esta tendencia. Según Euromonitor, la categoría de protección solar creció 27,6 % en los últimos años, impulsada por una mayor conciencia sobre el cuidado de la piel y por la búsqueda de soluciones más completas para actividades al aire libre. Para los próximos meses, se proyecta un crecimiento regional del 6,1 %, evidencia de que la fotoprotección se ha convertido en una práctica prioritaria para la salud.
En este contexto, BASF trabaja con la industria para impulsar desarrollos que ayuden a mejorar la estabilidad, la seguridad y el desempeño de los protectores solares, especialmente en temporadas de alta exposición, como las vacaciones de fin de año. Una de las herramientas que respaldan esta evolución es EcoSun Pass®, una metodología que permite evaluar el impacto ambiental de las formulaciones y guiar la creación de productos más responsables sin comprometer su eficacia. Su adopción se ha vuelto clave en un mercado donde los consumidores buscan cada vez más alternativas seguras, confiables y acordes con criterios de sostenibilidad.
“Las vacaciones son uno de los momentos en los que más aumenta la exposición al sol, y esto exige productos más completos y estables. En BASF promovemos soluciones que permitan a los fabricantes responder a estas nuevas exigencias científicas y regulatorias, de manera que las personas puedan disfrutar de sus actividades con mayor tranquilidad”, señala Lina Joya, líder de marketing para el negocio de Cuidado Personal de BASF.
A partir de estas tendencias científicas y regulatorias, surge una guía clara para la temporada. Elegir un protector solar de amplio espectro, que cubra tanto UVA como UVB, es fundamental para actividades prolongadas en playa, montaña o piscinas. La fotoestabilidad (la capacidad del producto de mantener su eficacia tras la exposición a la luz) se vuelve determinante en contextos de sol intenso. También es recomendable optar por fórmulas resistentes al agua y al sudor, ya que el contacto constante con estos elementos reduce la efectividad del producto. La reaplicación frecuente, idealmente cada dos horas, es otro pilar que tanto los expertos como los lineamientos internacionales destacan para garantizar una protección adecuada.
Asimismo, existe consenso en la importancia de prestar atención a las zonas más expuestas y a menudo olvidadas, como las orejas, manos, cuello y hombros. Estas áreas suelen recibir radiación directa y requieren refuerzos constantes. Complementar la protección con sombreros, gafas UV y ropa con filtro UPF también contribuye a disminuir la carga total de radiación, especialmente durante actividades prolongadas.
La recomendación central para esta temporada es clara: tomar el sol es fundamental para todos y así como escoger el protector solar adecuado, dependiendo el tipo de piel y necesidad de cada uno.
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