LAS ESTRELLAS SON NEGRAS de ARNOLDO PALACIOS

Irra o Israel, el protagonista de este clásico recobrado, publicado por primera vez en la Colombia del año 49, después del Bogotazo, sueña con matar al intendente de una Quibdó que es la de los años cuarenta. Una ciudad cosmopolita y pequeña; una ciudad con casaquintas coloniales y miseria. Y un río: el río que ve Irra desde su casa en la orilla de la desembocadura del Quito, tal como lo nombra en la novela y que es el mismo Atrato.

Esta es una novela ambiciosa desde su concepción: en día y medio un hombre da cuenta de un mundo desconocido hasta hoy por propios y extraños. Una ciudad construida en la selva. Una sangre que corre por las venas de miles de mujeres y de hombres traídos como esclavos desde África.
ALGUNOS FRAGMENTOS :

«Irra bajó a la playa con el ánimo de embarcarse a pescar. Llevaba la boya en la mano y lombrices dentro de un mate lleno de tierra húmeda. Vestía unos calzones de baño, reducción de pantalones largos ya demasiado despedazados de viejos. Miró sobre su cabeza el cielo azul y sobre el Atrato la luz vesperal plateando las ondas.

Sentado en la nariz de la piragua estaba un viejo arremangándose los pantalones remendados. Él, con más de ochenta años de edad, cabeza pequeña, calvicie reluciente en su cráneo negro chocolatoso, orlado de cabello motoso hacia las orejas y la nuca, cara huesuda, sienes y mejillas hundidas; una mirada apacible emanaba de sus ojos pardos, oscuros y profundos. Su nariz chata dejaba escapar unos pelitos que se entrelazaban al áspero bigote amarillento, empapado de sudor. Los labios gruesos, salivosos, se mantenían abiertos, mientras cuatro dientes curtidos mordían el cabo de madera de la pipa de barro. Su rostro descarnado, relievado de arrugas, traslucía profunda conformidad, cierto desprecio por lo pasajero y fútil, recia responsabilidad ante la vida larga que lo había fustigado desde el momento en que le regaló el primer rayo de luz.» [Página 11]

«¿Qué mal hacía este campesino al decir que la piragua era muy estrecha? Ahora sentía palpitar dentro de su corazón las frases suaves y cariñosas del anciano. Con cuánto afecto había evocado la memoria de su padre, queriendo tal vez significar que el hijo no merecía el nombre del progenitor. El viejo, con su mano huesuda, agarró la nariz de la champa y la empujó arrastrándola. Y de un salto se embarcó, cogiendo el canalete que estaba dentro de la piragua. La champa produjo un oleaje y el viejo empezó a bogar.»                                [Páginas 13-14]

AUTOR : ARNOLDO PALACIOS

Nació el 20 de enero de 1924, en Cértegui, Chocó y murió en Bogotá, el
20 de noviembre de 2015. Las estrellas son negras, cuyo manuscrito original se quemó en los incendios de abril de 1948 cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán, es su obra más conocida. Gracias a un decreto del gobierno colombiano, y debido al éxito de dicha novela, en 1949 se va a Francia, con una beca en Lenguas y Literatura en la Universidad de la
Sorbona. A partir del Congreso Internacional para la Paz, realizado en Varsovia en 1950, al que fue invitado en representación de Colombia, fue perseguido durante décadas por Europa del Este, hasta que fue acogido en Polonia, primero, y luego en Rusia, durante casi diez años, viviendo como una suerte de poeta maldito, sin domicilio fijo ni dinero para vivir.
Aprendió trece idiomas y tradujo poetas de Rumania, Polonia, Italia, Francia, entre otros.
Después de muchos problemas con su documentación pudo regresar a Colombia. En 1974 conoció a Beatriz, su esposa, con quien regresó a Francia y tuvo cuatro hijos. Su obra ha sido publicada en varios países de Europa. En Seix Barral se publicó su extensa novela Buscando a mi madre de diós y pronto aparecerá La selva y la lluvia.

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